Infrared

Todos los objetos emiten una energía radiante en el espectro infrarrojo (IR) que cae entre la luz visible y las ondas de radio.

Los orígenes de las mediciones IR se remontan al prisma de Sir Isaac Newton y la separación de la luz solar en colores y energía electromagnética. En 1800, se midió la energía relativa de cada color, pero no fue hasta principios del siglo XX que se cuantificó la energía IR. Luego se descubrió que esta energía es proporcional a la cuarta potencia de la temperatura del objeto.

La instrumentación IR que usa esta fórmula ha existido por más de 50 años. Utilizan casi exclusivamente un dispositivo óptico que detecta la energía térmica generada por el objeto al que apunta el sensor. Esto se amplifica, linealiza y convierte en una señal electrónica que a su vez muestra la temperatura de la superficie en grados Celsius o Fahrenheit.

Las mediciones infrarrojas son particularmente adecuadas para áreas donde es difícil o indeseable tomar mediciones de superficie usando sensores de contacto convencionales. Las aplicaciones para medidores IR incluyen pruebas no destructivas de alimentos, maquinaria en movimiento y superficies de alta temperatura.

Una superficie ideal para mediciones IR es un cuerpo negro o radiador con una emisividad de 1.0. La emisividad es la relación entre la energía radiada por un objeto a una temperatura determinada y la emitida por un radiador perfecto a la misma temperatura.

Cuanto más brillante o pulida sea la superficie, menos precisas serán las mediciones. Por ejemplo, la emisividad de la mayoría del material orgánico y las superficies rugosas o pintadas está en la región de 0.95 y, por lo tanto, es adecuada para mediciones IR.

Por otro lado, las superficies de material altamente pulido o brillante, como espejos o aluminio, pueden no ser apropiadas para esta aplicación sin usar alguna forma de filtración. Esto se debe a otros factores, a saber, la reflectividad y la transmisividad. El primero es una medida de la capacidad de un objeto para reflejar la energía infrarroja, mientras que el segundo es su capacidad de transmitirlo.

Otra preocupación importante y práctica con las mediciones de IR es el campo de visión. Los medidores infrarrojos miden la temperatura promedio de todos los objetos en su campo de visión. Para obtener un resultado preciso, es importante que el objeto llene completamente el campo de visión del instrumento y que no haya obstáculos entre el medidor y el objeto. La relación distancia-objetivo, o el coeficiente óptico, es por lo tanto una consideración importante.

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