La causa más frecuente de las mediciones precisas en los electrodos de pH es una superficie sucia o con una limpieza inapropiada. Este es un aspecto importante, pues durante la calibración, el instrumento asume que el electrodo se encuentra limpio y que la curva estándar creada durante el proceso de calibración será aplicable hasta la siguiente calibración. Los medidores de pH del mercado permiten una desviación del punto cero (offset – pH 7.01) de aproximadamente ±60 mV. La desviación de los 0 mV no es inusual, pero no debe superar los ±30 mV. Los procesos de calibración compensan los cambios en el offset. Si la desviación en el punto cero continua y se calibra el medidor, entonces cualquier cambio en la sonda dará lugar a lecturas imprecisas.
La limpieza es una rutina rápida y efectiva que debe realizarse de manera regular como una medida preventiva ante la suciedad del electrodo y para asegurar que la unión no se tapone. Al sumergir el electrodo en un beaker con solución de limpieza por al menos 15 a 20 minutos se disolverá cualquier depósito mineral u otro recubrimiento.
Después de un procedimiento de limpieza es importante rehidratar el vidrio del electrodo de pH colocándolo en solución de almacenamiento por al menos 15 minutos. Después de que la sonda se rehidrate se debe realizar una calibración. Este proceso es de vital importancia para las sondas de proceso pues son utilizadas para monitorear y dosificar químicos. Es crítico que la sonda este limpia y calibrada con el fin de mantener el set point ideal. La limpieza de las sondas de procesos para pH y ORP debe ser parte del programa de mantenimiento de rutina.